Durante la presentación de su más reciente libro Una historia de la lectura, el investigador Alberto Manguel, afirmó que a lo largo de los siglos han sido los lectores y no los autores los que han decidido el destino de un libro y su lugar en el anaquel de nuestra cultura.
La edición fue dada a conocer en el Centro Cultural Bella Época, en el marco del Simposio Internacional del Libro Electrónico, clausurado el miércoles 21 de septiembre, y el cual fue organizado por Conaculta, a través de la Dirección General de Publicaciones.
Acompañado por el editor y fundador de Almadía, Guillermo Quijas-Corzo, así como Julio Trujillo, director editorial y de producción de la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, Alberto Manguel dijo que este libro surgió a partir de un ensayo que escribió para el New York Times, sobre la historia de la lectura, labor que se extendió por mucho tiempo.
“Siempre me intrigó que los referentes sobre la lectura y el futuro de los libros, hayan sido siempre contados desde el punto de vista de los autores, porque bien es sabido que estos son los que menos saben acerca de lo que va a ocurrir con su obra, por ello en este trabajo me plantee escribir desde el punto de vista del lector”.
Alberto Manguel, consideró que el lector tiene sus propias manías, su propio ritmo, y es también el que hace su representación dramática de aquellos universos que descubre en las páginas.
“Hoy más que nunca las bibliotecas representan la identidad de una nación, por ello quise escribir no sólo sobre aquello que se lee, sino cómo se lee, y lo que descubrí, curiosamente, es mi ignorancia absoluta sobre muchos temas”.
El autor afirmó que el ejemplo más claro de lectura silenciosa lo da San Agustín, quien visita a un preso que leía sin alzar la voz, lo cual nos muestra a los hombres modernos, ya que en el pasado la mayor parte de la lectura se realizaba en voz alta.
“Datos curiosos como éste fueron añadidos al libro a través de numerosas investigaciones, pero también con la experiencia personal. A mí no me gusta la primera persona del singular, alguien me decía que siempre hay un lector que nos mira por encima del hombro que pregunta: ¿y usted porque me está contando esto, si yo no lo conozco?”
Finalmente, afirmó que ante todo su interés es capturar la manera como evolucionó la lectura a lo largo de los siglos y las décadas, además de confirmar cómo sigue avanzando con diversas herramientas.
“Cuando estaba llegando a lo que era el final del libro, descubrí que nunca estaría terminado porque en realidad no hay un solo tema en este mundo que habitamos que no esté relacionado con la lectura”.
Y añadió: “Imaginé como final, un libro que nunca escribí y titulado La historia de la lectura, diciendo al lector que este tema en realidad está en sus manos también y que puede continuarlo a través de sus deseos”.
Julio Trujillo mencionó que los grandes protagonistas de este libro son figuras como Borges, San Agustín o Whitman, aunque ninguno tan central como el propio lector que es Alberto Mangle. “Este libro se lee con el mismo apetito con el que se lee una buena novela y nos dice que la lectura es un cautiverio que atrapa y atrapa”.
Guillermo Quijas explicó que después de su trabajo anterior, La ciudad de las palabras, Alberto Manguel clarifica en este segundo libro datos reveladores sobre el acto de leer y su importancia en la sobrevivencia de la sociedad
“Leer es un proceso que nunca estará completo y es en principio el descubrimiento de los dobles fondos que conforman el mundo, al mismo tiempo, la lectura señala un lugar en nuestro interior al que podemos llamar hogar”.
Y agregó: “Alberto Manguel es un devoto de los libros que encuentra su complemento en la vocación lectora, compartiéndonos su necesidad irreprimible de hacerse de un libro y descubrir y refrendar como cada ejemplar es único”.
Fuente: CONACULTA









